El Héroe Silencioso
Tus manos fuertes guiaron mis pasos, un faro de luz en mis días nublados. Con voz serena y sabios consejos, me enseñaste a mirar siempre a lo lejos. Eres el roble que el viento no vence, el amor puro que nunca se tuerce. Hoy celebro tu vida, papá querido, gracias por todo lo que hemos vivido.
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