El Refugio de Tus Manos
Tus manos son refugio y son abrigo, un faro de luz pura en la tormenta, el paso firme que camina al lado mío, el alma dulce que mi paz sustenta. Me enseñaste a volar mirando al cielo, a levantarme fuerte en la caída, tu abrazo siempre ha sido mi consuelo, tu amor el gran cimiento de mi vida. Hoy quiero agradecerte la ternura, el tiempo, la paciencia y la enseñanza, tu corazón de inmensa bravura, que llena mis caminos de esperanza.
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